Me quedé completamente bloqueada, no sabia que hacer, no sabia que pensar. Tras sus palabras me había resultado un poco incomprensible como había aceptado tan rápido en abandonarde....Después de lo que habíamos vivido la noche anterior ¿Como era capaz de hacerme esto?
De repente un click resonó dentro de mi cabeza. Claro que era capaz de hacerme esto, ¿Como no iba a ser capaz si lo hacía a diario?, al final, me convertí en la zorrilla que no deseaba ser solo por el simple hecho de creer,que para el,yo iba a ser diferente, solo era un chica mas en su larga y variada lista.
Me volví hacia el espejo y observé mi rostro, en el podía ver dolor y rencor, decidí que todo esto me devia sonar indiferente (o almenos debería aprender a aparentarlo), que todo tenia que olvidarse, aunque no podía relajarme. Me Metí en la ducha esperando ser capaz de olvidar, aunque solo fuera por un segundo, olvidar todo lo que había pasado y volver a ser la chicha agria que yo era.
Por mucho que me costara reconocerlo Alexander había cambiado algo en mi, y ahora me sentia un poco menos triste y enfadada con el mundo, simplemente ahora me daba igual. Y eso era un avance comparado con las ganas que tenia que todo a mi alrededor desapareciera con anterioridad.
Me costaba mucho no estar atenta a la conversación que el tenía por telefono al otro lado, aunque ya no me importaba, el iba a irse y yo volveria a ser como siempre. Cuando encendí el grifo de agua comenzaba a sentirme más calmada, lo único que era mejor que un buen bote de helado de chocolate era una ducha de agua bien caliente.
No escuche ningun ruido ni me di cuenta de su presencia hasta que sus manos recorrieron mi mojado rostro provocando que abriera mis pesados y cansados ojos. Era algo sumamente ilogico cuando estaba cerca de el, podía sentir como ahora toda mi angustia y rabia desaparecian con el leve roce de su piel.
Sus ojos tenian un leve brillo de tristeza mientras sus labios se acercaban lentamente a los mios, era como tocar el cielo con solo su leve roce sobre los mios. Nos besamos apasionadamente bajo la ducha mientras el agua mojaba sensualmente nuestros cuerpos.
Sin ningun esfuerzo apagó la ducha y me envolvió en una toalla. Salimos del baño mientras el me llevaba en volandas hasta mi cama y allí seguimos con nuestros besos. Casí crei haber olvidado todo cuando sus manos acariciaron lentamente mis muslos. No fue como la noche anterior, en cada beso, en cada caricia podía notar la desesperación por mi piel, algo dentro de mi me decía que algo no estaba bien, que algo había cambiado, era como un adiós.
Sus labios y sus manos recorrian con desesperación mi cuerpo mientras lentamente la toalla fue desapareciendo de su camino, olvidé completamente por que estaba enfadada, aunque un leve run run dentro de mi mente me perseguia, todo hay que decirlo que era facil callarlo y dejarme llevar por el.
Su pasión parecía no tener fin, y en algunas ocasiones me sentí exhausta, finalmente decidí en un movimiento poco experto tomar el control de la situación, conseguí recostarlo sobre la cama y adoptar la posición sobre de el, aunque no seguí como a el le hubiera gustado.
Besé suavemente su cuello y seguidamente le di breves mordiscos. Eso le provocó pequeños gemidos que salian levemente de su pecho aumentado mi ego. Recorri su pecho con mis labios mientras lentamente descendia por el, podía observarle tenso, temblando mientras descendía y cuando llegué al final me detuve y volví a sus labios.
-Eres terriblemente maldita- Dijo con una amplia sonrisa sobre mis labios.
-Tu eres terriblemente adorable- Dije mientras le daba un leve beso.
-¿Adorable?- Dijo sorprendido mientras levemente me movió para ver completamente mi rostro- No quiero ser adorable en este momento- Dijo seriamente haciando un leve puchero.
-¿Que quieres entonces?- Pregunté con inocencia fijida
-Hacerte gritar de placer- Dijo en un leve susurro mientras me daba la vuelta y me depositaba sobre la cama.
Efectivamente eso fue lo que hizo. Di gracias al cielo porque Fred y Alice no se encontraran en casa, sería un poco vergonzoso que me encontraran en este estado. Completamente agotada me dormí sobre su pecho y el run run volvio de nuevo.
Por primera vez en mucho tiempo era la segunda vez que dormia sin pesadillas, sin despertarme en medio del sueño entre gripos y jadeos, no recuerdo que soñe, aunque recuerdo que me levanté feliz.
Fue entonces cuando todo se me vino encima, desperté sola en mi cama y una leve angustia recorrio mi cuerpo, recordandome lo anteriormente sucedido entre nosotros. Me incorporé sobre la cama y un leve dolor recorrio mi pecho.
Jamás debería haberme mostrado debil, jamás debería haberme dejado llevar por ese estupido sentimiento de felicidad que me recorria estando a su lado, era completamente falso, era una ilusión, no había nada bueno en mi, nada que pudiera hacerme feliz ni hacer feliz a nadie a mi alrededor.
Aunque lo que más me molestaba era haber perdido la virginidad con alguien que no se merecia haber tenido ese placer, me sentí sucia y estupida por haber permitido eso. Salí de la cama para dicigirme al servicio y bañarme completa, quería quitar cualquier rastro de el sobre mi cuerpo, cualquier evidencia de que me hubiera tocado.
Cuando pasé por el lado donde se suponia que el había dormido encontré un papel, una nota, menuda cutrez pensé, no iba a leerla, iba a romperla y olvidarme de todo, aunque mi lado masoquista me obligó a hacerlo, me obligo a abrir ese papel y observarlo todo lo que en el estaba escrito.

Cuando abrí la nota, algo cayó sobre el colchón y lo recogí, era hermoso, completamente hermoso, dentro de el, brillaba un dorado intenso, un preciso colgante que rapidamente colgé en mi cuello, no podía parar de observar el centro de este, con ese dorado tan brillante. Dificilmente aperté mi mirada de el y lei la nota.
Te amo, dentro de mi corazón solo existes tu, se que jamás existirá nadie más, jamás podré volver a sentir la intensidad que siento estando a tu lado, pero como te dije no es correcto que nos veamos, no es correcto que estemos juntos y es peligroso, no temo por lo que siento, sino que temo que estando a mi lado pueda sucederte algo peligroso, jamás podría vivir sabiendo que algo te a pasado por mi causa.
Siento no poder estar allí cuando te despiertes,pero creo que es la forma mas fácil que tengo para decirte adiós, si estuviera allí cuando despertaras jamás me apartaría de tu lado. Me has hecho el hombre más feliz del mundo, pensé que este tipo de felicidad no existia para mi, que no tenía derecho a nada así en mi mundo, que todo era dolor y sufrimiento y una eternidad de agonia, pero tu me haces sentir vivo, algo que pensé jamás volver a sentir.
Siento provocarte este dolor, esta agonia, pero com te dije no me perteneces, jamás me deberia haber permitido entrar en tu vida y confudir mas tu mundo de lo que ya estaba. Se que pronto me olvidarás y serás feliz.
Siempre te amaré
Alexander,
P.D. El colgante es uan herencia familiar, no creo que nadie sea capaz de llevarlo si no eres tu, está diseñado para ti, unica y excusivamente para ti.
Me quedé observando la nota no se por cuanto tiempo, no entendia nada, si antes estaba completamente confundida ahora lo estaba más. No comprendia como las cosas había terminado de este modo.
Sentí y vi como mis lagrimas recorrian mi rostro empapando el papel, destrozando aquella nota tan dolorosa, volví a acostarme sobre la cama, acurrucandome en ese lado donde el había estado toda la noche, esta vez, irracionalmente rezando para que su cuerpo apareciera en algún lado de la casa, que no se hubiera ido. El teléfono comenzó a sonar y perezosamente me moví dentro de la cama para correr a agarrarlo.
-¿Donde estas?- Me preguntó Anna bastante nerviosa.
-En casa- Dije mientras me envolvia con la sabana- Acabo de levantarme.
-Ya estas saliendo corriendo hacia aquó con el uniforme puesto- Dijo con el tono más severo que jamás le había escuchado utilizar- En cuarenta y cinco minutos hay un recuento en el salón de actos.
-Voy...voy....- Dije mientras me movía rapidamente en busca de mi uniforme.
Rápidamente me veztí, y fui al servicio para arreglarme, en Sant's Kerivksnown no estaba permitido ir sin maquillage ni vien arreglada, aunque el resto de ti fuera un desastre, el rostro era lo más importante para ellos.
Cuando me extendí levemente el maquillaje por el rostro, noté como brevemente, olvidaba todo lo que había pasado en días anteriores, definitivamente mantenerme ocupada era la mejor opción para hacer lo unico que tenía sentido para mi en este momento. Olvidar todo lo sucedido con Alexander.
Si negaba todo lo había sudecido ¿mentalmente podía volver a recuperar mi virginidad?, me estaba engañando a mi misma eso no era posible. Aunque creia imposible que nadie lo supera, no iba a contarselo a nadie, y aunque el alardeaba de sus conquistas en publico, era poco probable que alardeara de mi, nadie iba a creerme si lo contaba y nadie iba a creerle a el si lo contaba, yo no encajaba en sus canones de bella, no era el tipo de tia al que se pasaba por la piedra.
Corrí hacia la academia a toda velocidad, no sabía como me había podido olvidar de ir a clase, estaba tan ensimismada en mi drama personal que me había pasado mas de una hora mirando esa estupida nota sin sentido. Aunque había dedicado un tiempo escaso a arreglarme, no había recogido mi pelo como de costubre, y ahora, caia de foma descontrolado sobre mi espalda y mis hombros. Acostubraba a recogermelo ya que era algo salvaje.
Cuando llege a la academia, uno de los guardianes me acompaño a la sala de actos donde todos los alumnos se encontraban reunidos, era un despliegue sin igual, guardianes en las puertas inspecionaa tu documentación y te acomañaban hasta tu asient pre-designado. Fue algo vergonzaso que tuvieran que detener la reunión para que me sentara entre las primeras filas, y la mirada de desaprovación de Fred me confirmo que mas tarde tendría problemas por esto. Debería comenzar a pensar una escusa.
Durante toda la conferencia se convino que tras una reunión de el claustro de padres, los alumnos pasariamos a ocupar ls antiguas residencias durante la semana mientras que los fines de semana volveriamos a casa con nustras familias.
Toda la reunión me abstuve de buscarlo con la mirada, todo el tiempo me impedí apartar la mirada de Fred, aunque pensarlo era mas sencillo que hacerlo, y mi determinación se fue abajo buscandolo desesperadamente con la mirada. Y aunque esperaba eso, aunque esperaa ver esa imagen en algun momento, en el fondo de mi corazón rogaba porque eso no fuera a ocurrir en breve, aunque así fue. Alli estaba el completamente comodo en su butaca mientras besaba a una chica, una chica que creo que era de nuestro curso.
Sin miedo a parecer psicotica cuando terminó la reunión me levanté y fui hacia el, y cuando terrminó su repertorio de intercambio de saliba allí estaba yo para enfrentar su mirada,aunque no fue tan sencillo como hbía pensado, no era tan valiente como creia que era.
-Tu...-Dije antes de que se me quebrara la voz cuando enntre su mirada, y me dispuse a irme, no sabía que decir para no sonar papetica y viendo como me miraba, y miraba el collar que me había regalado y llevaba puesto, no había palabras para descibir mi patetica situación.
Cuando iba a irme, a hacer una salida triunfal de indiferencia y pateticamente avergonzada, algo me sujetó el brazo, aunque podría jurar que no era su mano, era algo más delicada y pequeña, algo completamente inverosimil que su ahora nueva acompañante me retuviera, cuando me di la vuelta, tuve que enfrentarme a esos ojos, aquellos ojos tristes que me observaban suplicando comprensión.
-Lo siento Ayun...-Dijo bastante avergonzada- Debería haberte dicho algo, todo a sucedido muy deprisa...
-Yo....- Estaba demasiado concentrada en el dolor de mi pecho y en el escozor de mis ojos que no era capaz de formular ninguna palabra, verla allí sonrojada y completamente feliz me estaba destrozando el alma, verla allí donde desearía estar en ese momento me estaba consumiendo por dentro- Yo...- Conseguí articular al final- no necesito ninguna explicación.
Pasé por delante de ella con la valentía que se desmoronaba por momentos y me dirigí hacia el de nuevo, se encontraba hablando con su hermano y ni se había preocupado por mi presencia o porque Anna había salido tras de mi. Me planté delante de el y le costo varios minutos y varios carraspeos por mi parte levantar su mirada. Aunque el primero en hablar fue Dareck.
-Hei Ayun....-Aunque no dijo nada más, supongo que mi mirada era completamente expresiva sin necesidad de ningun comentario por mi parte.
-Podemos hablar un momento- Dijo completamente furiosa, a cada segundo que pasaba podía notar como una oscuridad crecia dentro de mi, nublando todo mi sentido común.
-¿De que?- Preguntó completamente chulito mientras levantaba su mirada hacía mi, el resto de gente que quedaba por abandonar el aunditorio, nos observaban sorprendidos, nadie creia que yo, la antisocial chica nueva, hablara con el chico mas guapo y mas hermoso de la Academia Sant's Kerivksnown.
-En privado por favor- De reojo vi como la cara de Dareck se crispaba, desde luego el tampoco esperaba una conversación entre nosotros.
-No se que tienes que decirme tu en privado- Dijo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho mientras seguia con esa mirada impasible que me hacía herbir la sangre y de repente se me ocurrio lo unico que obraba en mi poder y que quizas podría hacerle daño, algo debía significar para el si me lo había dado.
-Como quieras- Dije mientras intentaba componer mi rostro en esta situación. Me arranque el collar y se lo tiré encima de su pecho mientras el conmocionado con mi accion intentaba cogerlo antes de que llegara al suelo- Es todo tuyo.
Dicho esto me fui, sali del salon pasando por delante de Anna quien nos miraba incomprensiblemente mientras ignoraba sus llamadas y me diriguia hacia algun lugar donde poder gritar de rabia, me sentia oscura, dolida, y sobretodo traicionada. Notaba como un sentimiento oscuro crecia dentro de mi, un sentimiento muy feo que me arrastraba hasta la....hasta la violencia.
Deseaba romper algo, deseaba hacer daño, daño a algo o alguien que se llevara mi dolor, que arrastrara estos sentimientos de mi, caminaba rapida sin mirar mi camino, sin necesidad de saber a donde iba, cuando me di cuenta de que estaba en el bosque corrí sin rumbo, corrí sin importarme a donde ir, corrí sin importarme si algun día volveria a aquel lugar, ese sentimiento me arrastraba lejos, lejos de todo lo que me pudiera hacer daño, era completamente doloroso, por una vez en mucho tiempo, había abierto mi corazón a alguien y me lo había roto, me había roto lo poco que quedaba funcionando de el.
Tras lo que creo que fueron horas de frenetica carrera me detuve, seguí caminando sin detenerme cuando descubrí que era de noche, seguí caminando sin importarme y sin entender porque había explotado de esa manera, porque aunque el daño hecho era tan grande había reaccionado de esa manera, como era posible que hubiera sentido esa oscuridad apoderandose de mi mientras era completamente incapaz de controlarme.
Cuando llegué a un pequeño claro me detuve, me senté en el suelo y di gracias por la calidez del tiempo, unicamente llevaba el uniforme de Sant's Kerivksnown y una fina chaqueta, lo primero que había agarrado antes de salir corriendo. Me quedé observando mis manos no se cuanto tiempo hasta que el estupido movil que no sabia que tenia y que no recordaba de donde había salido comenzó a sonar dentro de mi bolso.
-¡¿Que?!- Contesté completamente irriata y exasperada.
-¿Donde estas?- su voz sonaba preocupada y imagendes de nuestros momentos juntos se movieron en mi mente volviendo a llenar de dolor mi pecho.
-No es de tu incumbencia- Contesnté intentando sonar lo mas fria posible, aunque mi actuación no era muy buena.
-Por favor Ayun- Dijo como si estuviera cansado de repetirlo- Dime donde estas...
- Mejor deberias preguntarte donde esta Anna- Dije acidamente- No debes preocuparte por mi, nada de mi debe interesarte- Y dicho esto le colgé.
Tras pasar un buen rato mirando al vació decidí moverme un poco para recostarme contra un arbol, me quedé mirando las estrellas mientras el movil no paraba de sonar y vibrar en mis manos, estuvo así durante horas y tras una dura batalla que perdí, me dormí recostada contra ese arbol y con una leve brisa fria recorriendo mi rostro y mis piernas expuestas al aire.
No recuerdo haber soñado nada, simplemente todo era calma, paz, oscuridad. No recuerdo cuanto tiempo dormi, aunque cuando me desperté el sol estaba muy alto en el cielo, el prado donde me encontrba lucía hermoso, los animales corrian y los pajaros cantaba, podía escuchar el sonido del agua cercana mientras a la sobre de aquel enorme arbol observaba el panoraba, lo unico que interrumpia ese esplendido remanso de paz era el estupido movil sonando. Quería tirarlo y olvidarme de el, aunque muy a mi pesar, mi cuerpo no respondio a mi mente y sin intencion de acerlo conteste al telefono...
-...-No dije nada, simplemente escuche al otro lado.
-¿Ayun? ¿Ayun estas ai?- su voz sonaba rota y desesperada y por un momento me alegre de que sintiera algo de todo el dolor que yo había sentido en estas últimas horas.- Ayun por favor....dime algo....
-¿Que quieres?- Le contesté completamente fria y distante, esta vez si que fui capaz de fingir que no me importaba nada de el, nada de lo que el era.
-Por favor- Su voz en verdad sonaba completamente rota, y por un momento me odié por querer hacerle dato- Dime donde estas, dejame ir a buscarte, dejame llevarte a casa...
-Necesito estar sola por un tiempo- Aunque observando el panorama ante mi, podría jurar que mi valentia y determinación pronto se irian al traste, estaba sola y en medio de la nada, y que un animal salvaje aun no me hubiera deborado era casi un milagro...-Igualmente si quisiera decirte donde estoy, no se donde es.
-Por favor dime...-Dijo angustiado- Por favot jurame que no esta sola en el bosque
-No puedo hacer eso...
-Me da igual...-dijo suplicante- no me digas donde estas, solo prometeme que no estas en el bosque, promenteme que no te adentraras en el.
-Demasiado tarde- Fue lo unico que se me ocurrio contestarle.
-Si tienes razón es demasiado tarde- Dijo una voz tras de mi, me quedé completamente paralizada mientras me daba la vuelta y observaba completamente horrorizada la imagen que tenia frente a mi, y mi cuerpo temblaba de anticipación ante la perspectiva de lo que a continuación iba a sucederme, lo sabía y podira leerlo en sus ojos ambrientos.
-Ayun! Ayun!- podia escuchar como la voz de Alexander me llamaba a gritos desde el movil al que no era capaz de atender, la simple vision de lo que se desarrollaba delante de mi me tenia completamente paralizada.
De repente un click resonó dentro de mi cabeza. Claro que era capaz de hacerme esto, ¿Como no iba a ser capaz si lo hacía a diario?, al final, me convertí en la zorrilla que no deseaba ser solo por el simple hecho de creer,que para el,yo iba a ser diferente, solo era un chica mas en su larga y variada lista.
Me volví hacia el espejo y observé mi rostro, en el podía ver dolor y rencor, decidí que todo esto me devia sonar indiferente (o almenos debería aprender a aparentarlo), que todo tenia que olvidarse, aunque no podía relajarme. Me Metí en la ducha esperando ser capaz de olvidar, aunque solo fuera por un segundo, olvidar todo lo que había pasado y volver a ser la chicha agria que yo era.
Por mucho que me costara reconocerlo Alexander había cambiado algo en mi, y ahora me sentia un poco menos triste y enfadada con el mundo, simplemente ahora me daba igual. Y eso era un avance comparado con las ganas que tenia que todo a mi alrededor desapareciera con anterioridad.
Me costaba mucho no estar atenta a la conversación que el tenía por telefono al otro lado, aunque ya no me importaba, el iba a irse y yo volveria a ser como siempre. Cuando encendí el grifo de agua comenzaba a sentirme más calmada, lo único que era mejor que un buen bote de helado de chocolate era una ducha de agua bien caliente.
No escuche ningun ruido ni me di cuenta de su presencia hasta que sus manos recorrieron mi mojado rostro provocando que abriera mis pesados y cansados ojos. Era algo sumamente ilogico cuando estaba cerca de el, podía sentir como ahora toda mi angustia y rabia desaparecian con el leve roce de su piel.
Sus ojos tenian un leve brillo de tristeza mientras sus labios se acercaban lentamente a los mios, era como tocar el cielo con solo su leve roce sobre los mios. Nos besamos apasionadamente bajo la ducha mientras el agua mojaba sensualmente nuestros cuerpos.
Sin ningun esfuerzo apagó la ducha y me envolvió en una toalla. Salimos del baño mientras el me llevaba en volandas hasta mi cama y allí seguimos con nuestros besos. Casí crei haber olvidado todo cuando sus manos acariciaron lentamente mis muslos. No fue como la noche anterior, en cada beso, en cada caricia podía notar la desesperación por mi piel, algo dentro de mi me decía que algo no estaba bien, que algo había cambiado, era como un adiós.
Sus labios y sus manos recorrian con desesperación mi cuerpo mientras lentamente la toalla fue desapareciendo de su camino, olvidé completamente por que estaba enfadada, aunque un leve run run dentro de mi mente me perseguia, todo hay que decirlo que era facil callarlo y dejarme llevar por el.
Su pasión parecía no tener fin, y en algunas ocasiones me sentí exhausta, finalmente decidí en un movimiento poco experto tomar el control de la situación, conseguí recostarlo sobre la cama y adoptar la posición sobre de el, aunque no seguí como a el le hubiera gustado.
Besé suavemente su cuello y seguidamente le di breves mordiscos. Eso le provocó pequeños gemidos que salian levemente de su pecho aumentado mi ego. Recorri su pecho con mis labios mientras lentamente descendia por el, podía observarle tenso, temblando mientras descendía y cuando llegué al final me detuve y volví a sus labios.
-Eres terriblemente maldita- Dijo con una amplia sonrisa sobre mis labios.
-Tu eres terriblemente adorable- Dije mientras le daba un leve beso.
-¿Adorable?- Dijo sorprendido mientras levemente me movió para ver completamente mi rostro- No quiero ser adorable en este momento- Dijo seriamente haciando un leve puchero.
-¿Que quieres entonces?- Pregunté con inocencia fijida
-Hacerte gritar de placer- Dijo en un leve susurro mientras me daba la vuelta y me depositaba sobre la cama.
Efectivamente eso fue lo que hizo. Di gracias al cielo porque Fred y Alice no se encontraran en casa, sería un poco vergonzoso que me encontraran en este estado. Completamente agotada me dormí sobre su pecho y el run run volvio de nuevo.
Por primera vez en mucho tiempo era la segunda vez que dormia sin pesadillas, sin despertarme en medio del sueño entre gripos y jadeos, no recuerdo que soñe, aunque recuerdo que me levanté feliz.
Fue entonces cuando todo se me vino encima, desperté sola en mi cama y una leve angustia recorrio mi cuerpo, recordandome lo anteriormente sucedido entre nosotros. Me incorporé sobre la cama y un leve dolor recorrio mi pecho.
Jamás debería haberme mostrado debil, jamás debería haberme dejado llevar por ese estupido sentimiento de felicidad que me recorria estando a su lado, era completamente falso, era una ilusión, no había nada bueno en mi, nada que pudiera hacerme feliz ni hacer feliz a nadie a mi alrededor.
Aunque lo que más me molestaba era haber perdido la virginidad con alguien que no se merecia haber tenido ese placer, me sentí sucia y estupida por haber permitido eso. Salí de la cama para dicigirme al servicio y bañarme completa, quería quitar cualquier rastro de el sobre mi cuerpo, cualquier evidencia de que me hubiera tocado.
Cuando pasé por el lado donde se suponia que el había dormido encontré un papel, una nota, menuda cutrez pensé, no iba a leerla, iba a romperla y olvidarme de todo, aunque mi lado masoquista me obligó a hacerlo, me obligo a abrir ese papel y observarlo todo lo que en el estaba escrito.

Cuando abrí la nota, algo cayó sobre el colchón y lo recogí, era hermoso, completamente hermoso, dentro de el, brillaba un dorado intenso, un preciso colgante que rapidamente colgé en mi cuello, no podía parar de observar el centro de este, con ese dorado tan brillante. Dificilmente aperté mi mirada de el y lei la nota.
Te amo, dentro de mi corazón solo existes tu, se que jamás existirá nadie más, jamás podré volver a sentir la intensidad que siento estando a tu lado, pero como te dije no es correcto que nos veamos, no es correcto que estemos juntos y es peligroso, no temo por lo que siento, sino que temo que estando a mi lado pueda sucederte algo peligroso, jamás podría vivir sabiendo que algo te a pasado por mi causa.
Siento no poder estar allí cuando te despiertes,pero creo que es la forma mas fácil que tengo para decirte adiós, si estuviera allí cuando despertaras jamás me apartaría de tu lado. Me has hecho el hombre más feliz del mundo, pensé que este tipo de felicidad no existia para mi, que no tenía derecho a nada así en mi mundo, que todo era dolor y sufrimiento y una eternidad de agonia, pero tu me haces sentir vivo, algo que pensé jamás volver a sentir.
Siento provocarte este dolor, esta agonia, pero com te dije no me perteneces, jamás me deberia haber permitido entrar en tu vida y confudir mas tu mundo de lo que ya estaba. Se que pronto me olvidarás y serás feliz.
Siempre te amaré
Alexander,
P.D. El colgante es uan herencia familiar, no creo que nadie sea capaz de llevarlo si no eres tu, está diseñado para ti, unica y excusivamente para ti.
Me quedé observando la nota no se por cuanto tiempo, no entendia nada, si antes estaba completamente confundida ahora lo estaba más. No comprendia como las cosas había terminado de este modo.
Sentí y vi como mis lagrimas recorrian mi rostro empapando el papel, destrozando aquella nota tan dolorosa, volví a acostarme sobre la cama, acurrucandome en ese lado donde el había estado toda la noche, esta vez, irracionalmente rezando para que su cuerpo apareciera en algún lado de la casa, que no se hubiera ido. El teléfono comenzó a sonar y perezosamente me moví dentro de la cama para correr a agarrarlo.
-¿Donde estas?- Me preguntó Anna bastante nerviosa.
-En casa- Dije mientras me envolvia con la sabana- Acabo de levantarme.
-Ya estas saliendo corriendo hacia aquó con el uniforme puesto- Dijo con el tono más severo que jamás le había escuchado utilizar- En cuarenta y cinco minutos hay un recuento en el salón de actos.
-Voy...voy....- Dije mientras me movía rapidamente en busca de mi uniforme.
Rápidamente me veztí, y fui al servicio para arreglarme, en Sant's Kerivksnown no estaba permitido ir sin maquillage ni vien arreglada, aunque el resto de ti fuera un desastre, el rostro era lo más importante para ellos.
Cuando me extendí levemente el maquillaje por el rostro, noté como brevemente, olvidaba todo lo que había pasado en días anteriores, definitivamente mantenerme ocupada era la mejor opción para hacer lo unico que tenía sentido para mi en este momento. Olvidar todo lo sucedido con Alexander.
Si negaba todo lo había sudecido ¿mentalmente podía volver a recuperar mi virginidad?, me estaba engañando a mi misma eso no era posible. Aunque creia imposible que nadie lo supera, no iba a contarselo a nadie, y aunque el alardeaba de sus conquistas en publico, era poco probable que alardeara de mi, nadie iba a creerme si lo contaba y nadie iba a creerle a el si lo contaba, yo no encajaba en sus canones de bella, no era el tipo de tia al que se pasaba por la piedra.
Corrí hacia la academia a toda velocidad, no sabía como me había podido olvidar de ir a clase, estaba tan ensimismada en mi drama personal que me había pasado mas de una hora mirando esa estupida nota sin sentido. Aunque había dedicado un tiempo escaso a arreglarme, no había recogido mi pelo como de costubre, y ahora, caia de foma descontrolado sobre mi espalda y mis hombros. Acostubraba a recogermelo ya que era algo salvaje.
Cuando llege a la academia, uno de los guardianes me acompaño a la sala de actos donde todos los alumnos se encontraban reunidos, era un despliegue sin igual, guardianes en las puertas inspecionaa tu documentación y te acomañaban hasta tu asient pre-designado. Fue algo vergonzaso que tuvieran que detener la reunión para que me sentara entre las primeras filas, y la mirada de desaprovación de Fred me confirmo que mas tarde tendría problemas por esto. Debería comenzar a pensar una escusa.
Durante toda la conferencia se convino que tras una reunión de el claustro de padres, los alumnos pasariamos a ocupar ls antiguas residencias durante la semana mientras que los fines de semana volveriamos a casa con nustras familias.
Toda la reunión me abstuve de buscarlo con la mirada, todo el tiempo me impedí apartar la mirada de Fred, aunque pensarlo era mas sencillo que hacerlo, y mi determinación se fue abajo buscandolo desesperadamente con la mirada. Y aunque esperaba eso, aunque esperaa ver esa imagen en algun momento, en el fondo de mi corazón rogaba porque eso no fuera a ocurrir en breve, aunque así fue. Alli estaba el completamente comodo en su butaca mientras besaba a una chica, una chica que creo que era de nuestro curso.
Sin miedo a parecer psicotica cuando terminó la reunión me levanté y fui hacia el, y cuando terrminó su repertorio de intercambio de saliba allí estaba yo para enfrentar su mirada,aunque no fue tan sencillo como hbía pensado, no era tan valiente como creia que era.
-Tu...-Dije antes de que se me quebrara la voz cuando enntre su mirada, y me dispuse a irme, no sabía que decir para no sonar papetica y viendo como me miraba, y miraba el collar que me había regalado y llevaba puesto, no había palabras para descibir mi patetica situación.
Cuando iba a irme, a hacer una salida triunfal de indiferencia y pateticamente avergonzada, algo me sujetó el brazo, aunque podría jurar que no era su mano, era algo más delicada y pequeña, algo completamente inverosimil que su ahora nueva acompañante me retuviera, cuando me di la vuelta, tuve que enfrentarme a esos ojos, aquellos ojos tristes que me observaban suplicando comprensión.
-Lo siento Ayun...-Dijo bastante avergonzada- Debería haberte dicho algo, todo a sucedido muy deprisa...
-Yo....- Estaba demasiado concentrada en el dolor de mi pecho y en el escozor de mis ojos que no era capaz de formular ninguna palabra, verla allí sonrojada y completamente feliz me estaba destrozando el alma, verla allí donde desearía estar en ese momento me estaba consumiendo por dentro- Yo...- Conseguí articular al final- no necesito ninguna explicación.
Pasé por delante de ella con la valentía que se desmoronaba por momentos y me dirigí hacia el de nuevo, se encontraba hablando con su hermano y ni se había preocupado por mi presencia o porque Anna había salido tras de mi. Me planté delante de el y le costo varios minutos y varios carraspeos por mi parte levantar su mirada. Aunque el primero en hablar fue Dareck.
-Hei Ayun....-Aunque no dijo nada más, supongo que mi mirada era completamente expresiva sin necesidad de ningun comentario por mi parte.
-Podemos hablar un momento- Dijo completamente furiosa, a cada segundo que pasaba podía notar como una oscuridad crecia dentro de mi, nublando todo mi sentido común.
-¿De que?- Preguntó completamente chulito mientras levantaba su mirada hacía mi, el resto de gente que quedaba por abandonar el aunditorio, nos observaban sorprendidos, nadie creia que yo, la antisocial chica nueva, hablara con el chico mas guapo y mas hermoso de la Academia Sant's Kerivksnown.
-En privado por favor- De reojo vi como la cara de Dareck se crispaba, desde luego el tampoco esperaba una conversación entre nosotros.
-No se que tienes que decirme tu en privado- Dijo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho mientras seguia con esa mirada impasible que me hacía herbir la sangre y de repente se me ocurrio lo unico que obraba en mi poder y que quizas podría hacerle daño, algo debía significar para el si me lo había dado.
-Como quieras- Dije mientras intentaba componer mi rostro en esta situación. Me arranque el collar y se lo tiré encima de su pecho mientras el conmocionado con mi accion intentaba cogerlo antes de que llegara al suelo- Es todo tuyo.
Dicho esto me fui, sali del salon pasando por delante de Anna quien nos miraba incomprensiblemente mientras ignoraba sus llamadas y me diriguia hacia algun lugar donde poder gritar de rabia, me sentia oscura, dolida, y sobretodo traicionada. Notaba como un sentimiento oscuro crecia dentro de mi, un sentimiento muy feo que me arrastraba hasta la....hasta la violencia.
Deseaba romper algo, deseaba hacer daño, daño a algo o alguien que se llevara mi dolor, que arrastrara estos sentimientos de mi, caminaba rapida sin mirar mi camino, sin necesidad de saber a donde iba, cuando me di cuenta de que estaba en el bosque corrí sin rumbo, corrí sin importarme a donde ir, corrí sin importarme si algun día volveria a aquel lugar, ese sentimiento me arrastraba lejos, lejos de todo lo que me pudiera hacer daño, era completamente doloroso, por una vez en mucho tiempo, había abierto mi corazón a alguien y me lo había roto, me había roto lo poco que quedaba funcionando de el.
Tras lo que creo que fueron horas de frenetica carrera me detuve, seguí caminando sin detenerme cuando descubrí que era de noche, seguí caminando sin importarme y sin entender porque había explotado de esa manera, porque aunque el daño hecho era tan grande había reaccionado de esa manera, como era posible que hubiera sentido esa oscuridad apoderandose de mi mientras era completamente incapaz de controlarme.
Cuando llegué a un pequeño claro me detuve, me senté en el suelo y di gracias por la calidez del tiempo, unicamente llevaba el uniforme de Sant's Kerivksnown y una fina chaqueta, lo primero que había agarrado antes de salir corriendo. Me quedé observando mis manos no se cuanto tiempo hasta que el estupido movil que no sabia que tenia y que no recordaba de donde había salido comenzó a sonar dentro de mi bolso.
-¡¿Que?!- Contesté completamente irriata y exasperada.
-¿Donde estas?- su voz sonaba preocupada y imagendes de nuestros momentos juntos se movieron en mi mente volviendo a llenar de dolor mi pecho.
-No es de tu incumbencia- Contesnté intentando sonar lo mas fria posible, aunque mi actuación no era muy buena.
-Por favor Ayun- Dijo como si estuviera cansado de repetirlo- Dime donde estas...
- Mejor deberias preguntarte donde esta Anna- Dije acidamente- No debes preocuparte por mi, nada de mi debe interesarte- Y dicho esto le colgé.
Tras pasar un buen rato mirando al vació decidí moverme un poco para recostarme contra un arbol, me quedé mirando las estrellas mientras el movil no paraba de sonar y vibrar en mis manos, estuvo así durante horas y tras una dura batalla que perdí, me dormí recostada contra ese arbol y con una leve brisa fria recorriendo mi rostro y mis piernas expuestas al aire.
No recuerdo haber soñado nada, simplemente todo era calma, paz, oscuridad. No recuerdo cuanto tiempo dormi, aunque cuando me desperté el sol estaba muy alto en el cielo, el prado donde me encontrba lucía hermoso, los animales corrian y los pajaros cantaba, podía escuchar el sonido del agua cercana mientras a la sobre de aquel enorme arbol observaba el panoraba, lo unico que interrumpia ese esplendido remanso de paz era el estupido movil sonando. Quería tirarlo y olvidarme de el, aunque muy a mi pesar, mi cuerpo no respondio a mi mente y sin intencion de acerlo conteste al telefono...
-...-No dije nada, simplemente escuche al otro lado.
-¿Ayun? ¿Ayun estas ai?- su voz sonaba rota y desesperada y por un momento me alegre de que sintiera algo de todo el dolor que yo había sentido en estas últimas horas.- Ayun por favor....dime algo....
-¿Que quieres?- Le contesté completamente fria y distante, esta vez si que fui capaz de fingir que no me importaba nada de el, nada de lo que el era.
-Por favor- Su voz en verdad sonaba completamente rota, y por un momento me odié por querer hacerle dato- Dime donde estas, dejame ir a buscarte, dejame llevarte a casa...
-Necesito estar sola por un tiempo- Aunque observando el panorama ante mi, podría jurar que mi valentia y determinación pronto se irian al traste, estaba sola y en medio de la nada, y que un animal salvaje aun no me hubiera deborado era casi un milagro...-Igualmente si quisiera decirte donde estoy, no se donde es.
-Por favor dime...-Dijo angustiado- Por favot jurame que no esta sola en el bosque
-No puedo hacer eso...
-Me da igual...-dijo suplicante- no me digas donde estas, solo prometeme que no estas en el bosque, promenteme que no te adentraras en el.
-Demasiado tarde- Fue lo unico que se me ocurrio contestarle.
-Si tienes razón es demasiado tarde- Dijo una voz tras de mi, me quedé completamente paralizada mientras me daba la vuelta y observaba completamente horrorizada la imagen que tenia frente a mi, y mi cuerpo temblaba de anticipación ante la perspectiva de lo que a continuación iba a sucederme, lo sabía y podira leerlo en sus ojos ambrientos.
-Ayun! Ayun!- podia escuchar como la voz de Alexander me llamaba a gritos desde el movil al que no era capaz de atender, la simple vision de lo que se desarrollaba delante de mi me tenia completamente paralizada.
















1 comentarios:
Wow! :| son las 3.21 am y aún quiero seguir leyendo! Alexander es... :| ALEXANDER!!! :P
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